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Alzheimer

¿Que es el Alzheimer?

El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa, que afecta a las células cerebrales (neuronas) y causa deterioro cognitivo y trastornos de conducta. Se asocia con la demencia, de hecho es la causa más común para la demencia senil, no tiene cura y la degeneración de las capacidades cerebrales es progresiva.

La aparición de la enfermedad suele ser en la franja de edad de 65-70 años, aunque se dan casos excepcionales de alzheimer precoz a partir de edades de 40 años. Afortunadamente la incidencia del alzheimer precoz apenas es el 10% del total de afectados, puesto que  en estos casos precoces el pronóstico es mucho peor, la enfermedad avanza más rápido que a una edad más avanzada y cuando se detectan los primeros síntomas ya hace bastante tiempo que el daño está hecho y no hay marcha atrás.

En el mundo hay unos 46 millones de personas afectadas por el alzheimer, unas 500.000 en España, lo que representa que afecta a aproximadamente al 10% de las personas mayores de 65 años.

alzheimer

Como otras enfermedades graves y degenerativas, el alzheimer causa un gran impacto en la vida del individuo que lo padece y en su entorno familiar y social, ya que la incapacitación del enfermo es progresiva y comporta gran sufrimiento para todos los afectados. Por las peculiares características de este síndrome, también hay en torno a él un debate ético que hace referencia a la pérdida de la capacidad de decidir por sí mismo, los deseos que pudiera tener el paciente en cuanto a disfrutar de una vida y una muerte digna, así como la gestión de los recursos económicos destinados al cuidado de la persona.

Causas del Alzheimer

Las causas del alzheimer aún no son explicables ni demostrables científicamente al 100%. De momento hay tres grandes hipótesis que ofrecen parte de explicación a las causas que originan la enfermedad:

Hipótesis colinérgica:

Es una de las primeras hipótesis que se plantearon y sobre la que se basan los actuales tratamientos farmacológicos existentes. La hipótesis coligérnica plantea que el alzheimer surge debido a una reducción en la síntesis de acetilcolina; pero a lo largo de los años se ha visto que tratar sólo este aspecto y este neurotransmisor ni tiene los efectos deseados y no conducen al enfermo hacia una cura, sino que simplemente tiene un efecto paliativo.

 

Hipótesis de las proteínas tau y beta-amiloide:

Se ha observado en el cerebro de gran número de enfermos de alzheimer depósitos anómalos de proteína beta-amiloide y proteína tau. Por lo que se ha podido observar la proteína beta-amiloide se desnaturaliza y forma placas amiloidales que ocupan espacio existente entre las neuronas y dificultan la comunicación entre éstas. Por otra parte, las proteínas tau parece que adoptan formas anómalas que pueden llevar a crear problemas en la comunicación bioquímica de las neuronas y posteriormente a su muerte.

 

 

Hipótesis metabólica:

Algunas investigaciones relacionan el alzheimer y la demencia con la hiperglicemia y la resistencia a la insulina, ya que las enzimas que despejan el exceso de insulina son las mismas que se encargan de las proteínas beta-amiloides.

Además, hay que tener en cuenta factores de riesgo que aumentan la probabilidad de sufrir la enfermedad de Alzheimer:

  • Edad avanzada: es un hecho demostrado que la vejez y el alzheimer están relacionados, aunque no por ser mayor vas a desarrollar la enfermedad. También es un hecho constatado que la población mundial, sobre todo en el mundo occidental, cada vez tiene mayor esperanza de vida y ahora es posible observar enfermedades más frecuentes a edades avanzadas, las cuáles antes era difícil alcanzar.
  • Herencia genética: hay numerosos estudios de largo recorrido, actualmente muchos aún en desarrollo, que intentan observar la relación entre tener un progenitor con alzheimer y padecerlo en una edad más avanzada. Los resultados parecen indicar que la herencia genética se da sobre todo en el Alzheimer familiar de inicio temprano, no tanto en el tipo más común, aunque los resultados son para analizarlos al detalle y cuidadosamente, ya que hay cerca de 400 genes que pueden tener relación con la aparición del Alzheimer tardío.

Se ha observado que en las personas con Síndrome de Down la probabilidad de sufrir la enfermedad aumenta drásticamente, debido principalmente a la relación existente entre la enfermedad de Alzheimer y el cromosoma 21.

Por otra parte, también se ha observado que aquellas personas que han trabajado su cerebro, esto es, han tenido buena formación, buen nivel cultural y actividad cerebral; son más resistentes a las lesiones cerebrales; es lo que se conoce como reserva cognitiva. Esto no quiere decir que las personas con gran reserva cognitiva sean inmunes al alzheimer, de hecho tienen las mismas probabilidades de sufrir la enfermedad que otra persona con su misma edad, pero sí que son más resistentes y su cerebro acostumbra a funcionar bien durante más tiempo.

 

Nueva hipótesis del origen del Alzheimer

¡El mundo de la medicina y la ciencia está de enhorabuena! En el último número de la revista científica “Nature Communications” (abril 2017) se ha publicado un estudio realizado por un grupo de investigadores italianos (Fundación IRCCS Santa Lucía, Centro Nacional de Investigación y Universidad Campus Bio-Medico) y coordinados por Marcello D’Amelio (profesor en fisiología humana y neurofisiología) en el que apuntan a nuevas causas para la aparición del Alzheimer.

Según la investigación llevada a cabo, no es el hipocampo el responsable del inicio de la enfermedad debido a una pérdida neuronal, aunque sí que está implicado. Parece ser que el origen de la enfermedad surge desde el área tegmental ventral, una zona del cerebro de difícil investigación debido a que su situación en el mapa cerebral está ubicada en una zona profunda y de difícil acceso.

La clave es el déficit de Dopamina: cuando el área tegmental ventral está dañada o no funciona correctamente, se produce un déficit de dopamina que afecta al núcleo accumbens y al hipotálamo, de ahí la relación que se establece entre Alzheimer y trastornos del estado de ánimo.

El núcleo accumbens recibe dopamina desde el área tegmental ventral y es necesaria para el control del estado de ánimo y recompensa, lo cual quiere decir que cuando hay un déficit de dopamina aumenta la probabilidad que disminuya la iniciativa, lo que nos viene a decir que la apatía y la depresión que aparece con el alzheimer no es a posteriori de la enfermedad y debido a su sintomatología, sino que va ligado a ella y con un avance en paralelo.

El mismo déficit de dopamina afecta al hipocampo, produciendo muerte neuronal y la pérdida progresiva de memoria, ya que la dopamina juega un papel crucial en la plasticidad sináptica del hipocampo. En estudios anteriores se ha probado a aumentar los niveles de dopamina en el hipocampo mediante L Dopa o disminuir la destrucción de la Dopamina endógena mediante selegilina, y se ha podido observar que  se mejora la plasticidad de las sinápsis hipotalámicas y hay progreso en la memoria espacial.

 

Fases del Alzheimer

 

Hay diferentes teorías médicas y maneras de clasificar las fases del Alzheimer, habiendo investigadores que dividen el transcurso de la enfermedad en 7 fases, 5 fases…o 3 fases. Nosotros hemos optado por ofreceros la clasificación más extendida de 3 fases del Alzheimer.

Fases del Alzheimer: Alzheimer leve

En la primera etapa del Alzheimer (1-3 años) la persona sufre un deterioro cognitivo leve que se traduce en problemas de memoria, dificultad en el lenguaje, irritabilidad, ansiedad…

Es muy característico que en esta primera etapa del Alzheimer la persona comienza a tener dificultades para recordar pequeñas cosas en las que la memoria a corto plazo es la protagonista: olvida nombres de personas conocidas recientemente, olvida con frecuencia las llaves y acciones cotidianas, sale a la calle y olvida qué acción iba a realizar…

Estas dificultades en la memoria a corto plazo tambíen afectan al lenguaje y es frecuente que se quede atascado buscando las palabras que quiere expresar.

La persona afectada de Alzheimer en su fase inicial aún es capaz de ser autónoma y realizar el conjunto de actividades del día a día; además es consciente que comienza a perder habilidades y memoria, lo que genera frustración que se puede traducir en ansiedad y episodios de irritabilidad.

El hecho de ser un proceso que comienza con sintomatología leve y progresiva, junto al hecho que la mayoría de personas que sufren la enfermedad de Alzheimer tengan una edad avanzada (65-70 años) hace que muchas veces se confunda el deterioro cognitivo con el envejecimiento cognitivo normal; siendo los familiares, ya hacia el final de la etapa leve del Alzheimer, los que perciben que el curso de envejecimiento de la persona no es el normal.

Fases del Alzheimer: Alzheimer moderado

 

La segunda etapa del Alzheimer se suele desarrollar entre del 2º-3er año de enfermedad hasta el 10º año. Normalmente es en esta etapa cuando la persona enferma es diagnosticada, pues los familiares se alertan ante un deterioro cognitivo que cada vez es más evidente y que avanza más rápido.

A nivel cognitivo la memoria a corto y medio plazo se ve seriamente dañada, siendo el paciente incapaz de recordar elementos muy significativos: no recuerda la dirección donde vive, no recuerda su número de teléfono o el número del DNI… llevando a una sensación de desorientación espacial que tiene como consecuencia que la persona cada vez se encierre más en sí mismo y no quiera salir del entorno familiar.

La afectación del lenguaje en el Alzheimer sigue avanzando y el paciente cada vez tiene más dificultad para encontrar palabras y expresarse, hecho que aumenta la frustración y daña la autoestima del enfermo.

La persona enferma de Alzheimer aún tiene cierta conciencia de sus propias habilidades y del deterioro cognitivo que está sufriendo, lo que le conduce a episodios de mal humor, tristeza, depresión y ansiedad. También es muy frecuente que, al no ser capaces de recordar nombres ni caras de personas conocidas (el cuidador o familiares), tengan sentimientos de desconfianza y piensen que las personas los quieren engañar o crearles algún perjuicio; agravándose este hecho especialmente en ambientes no familiares, donde se puede llegar a situaciones con cierta agresividad y donde el paciente tiene sensaciones de paranoia e incluso alucinaciones.

Fases del Alzheimer: Alzheimer avanzado

 

La fase avanzada del Alzheimer se desarrolla sobre los 8-12 años del inicio de la enfermedad. El deterioro de las funciones intelectuales es severo y repercute en aspectos físicos de la vida del paciente, siendo habitual la rigidez postural y la incapacidad para moverse adecuadamente por sí mismo.

La capacidad de lenguaje se ve totalmente afectada, así como el aplanamiento comportamental, el paciente es incapaz de interactuar con su entorno.

El deterioro cognitivo avanzado conlleva que la persona enferma de Alzheimer no es capaz de reconocer a las personas ni a sí mismo; así mismo no es capaz de ejercer los cuidados básicos de higiene de sí mismo y no es capaz de controlar los esfínteres, pasando a un estado de dependencia total del cuidador.

La poca movilidad y la dificultad para controlar el propio cuerpo provoca que esta etapa avanzada del Alzheimer se caracterice en muchos casos por el encamamiento del paciente, cosa que puede repercutir en la salud física del paciente (úlceras, llagas de presión). De hecho, la mayoría de personas afectadas por Alzheimer acaban muriendo en esta etapa por consecuencia de infecciones, o bien derivadas del proceso de encamamiento, o bien por neumonía por aspiración.

Tratamiento del Alzheimer

Desgraciadamente, no existe un tratamiento que cure el Alzheimer, es una enfermedad irreversible. Tanto los fármacos existentes como los tratamientos sin fármacos, lo que hacen es enlentecer el curso de la enfermedad.

Tratamiento del Alzheimer en grado leve

En los casos en los que la enfermedad de Alzheimer aún está en grado leve o moderadamente grave, se ha visto que son efectivos los tratamientos farmacológicos con inhibidores de la acetilcolinesterasa (IACE). Este tipo de fármacos (rivastigmina, donepezilo, galantamina) inhiben la acetilcolinesterasa, encargada de la degradación de la acetilcolina. Los ensayos han demostrados que este tipo de fármacos pueden mejorar levemente la cognición, la conducta y el funcionamiento diario de los pacientes.

Tratamiento del Alzheimer en fase avanzada

En fases más avanzadas de la enfermedad, se ha visto que un fármaco que parece mejorar el rendimiento cognitivo (lenguaje, memoria y habilidades motoras) y la conducta (menor agitación y menor agresividad) es la memantina.

En general es difícil valorar cuán efectivo está siendo el tratamiento y cuándo se debe retirar, debiéndose analizar detalladamente cada caso en particular y de una manera que englobe todos los aspectos en los que incide la enfermedad (fuciones cognitivas, funcionalidad del paciente, síntomas neuropsiquiátricos…) para tener una imagen clara sobre la eficacia o no del tratamiento.

Estimulación cognitiva

En cuanto a los tratamientos no farmacológicos, cabe destacar la estimulación cognitiva, que evidentemente no es suficiente para frenar la evolución de la enfermedad, pero que sí ejerce un efecto positivo en el ámbito cognitivo y conductual. El tratamiento mediante estimulación cognitiva es complementario a los tratamientos farmacológicos, y su objetivo es activar funciones del cerebro mediante tareas y actividades con el fin de ralentizar el deterioro cognitivo.

Si te encuentras en la situación que una persona amiga o un familiar padece alzheimer y quieres ayudar, pregunta al experto o descarga un manual de alzheimer de manera gratuíta.

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